Conocer la Documentoscopia

Conocer la Documentoscopia

La documentoscopia es una disciplina relativamente antigua, aunque sólo en las últimas décadas se ha especializado de forma importante. Actualmente, entra dentro de lo que viene a conocerse como ciencia forense, una más entre otras, dentro de la Criminalística. La Comisaría General de la Policía Científica la denomina así: “todo soporte capaz de albergar un contenido gráfico, sea impreso o manuscrito”. Muchas veces, el término Documentoscopia viene acompañado de la palabra Grafística. Se interrelacionan. Pero no son lo mismo.

Lo que no se debe de seguir usando, por lo desfasado del término, es perito calígrafo, o caligrafía. Desconozco la razón, pero la supervivencia de esta denominación de la técnica es mucho mayor en España que en el resto de las naciones del ámbito europeo o incluso latinoamericano. En cualquier caso, la documentoscopia  es un nombre con gran difusión internacional, usada desde el siglo XIX. En 1892 Hanns Gross, Juez de Instrucción de Graz, introdujo el término como disciplina parcial de la Criminalística y a esta como ciencia auxiliar del Derecho Penal en su Manual del Juez “Handbuch für Untersuchungsrichter als System der Kriminalistik

La Documentoscopia tiene como objeto establecer la falsificación o en su caso autoría de cualquier soporte impreso o manuscrito, como hemos leído. Por ello, no nos podemos limitar a la Grafística, que se encarga de los elementos manuscritos o dibujados de forma manual. Por eso, está comúnmente aceptado que la Grafística es una rama de la Documentoscopia. Esto se recoge así por la Organización Internacional de Policía Criminal y los estados adheridos a través de la O.I.P.C. e Interpol. En ningún caso, la Documentoscopia tiene que ver con la Grafología, que sigue caminos diferentes, tal vez más mediáticos en algunos casos concretos.

Precintos de seguridad de botellas de licor
Precintos de seguridad de bebidas espirituosas. (Imagen de trabajos propios de socios de la AEICF)

El problema de la documentoscopia es dónde empieza y dónde termina su campo de acción. Y aquí voy a añadir un nuevo elemento de discusión. Normalmente, se asocia la Documentoscopia a la falsedad de los documentos, entendiendo estos por públicos o privados. Y es correcto. Para la gente común, hablarle de esto es aludir a su Documento Nacional de Identidad, el DNI, el billete de 50 euros que lleva en el bolsillo, su título de Grado o diploma de máster y cualquier contrato privado o ante notario que haya firmado, tal vez alguna factura impresa, entre otras cosas. Estos productos impresos no dejan de ser elementos de una rama de las Artes Gráficas, la impresión de seguridad,  donde yo trabajé muchos años.

Pero hay más soportes impresos. Muchos más. Y aquí encontramos los primeros problemas. Una de las principales limitaciones de la Documentoscopia es que se ha especializado demasiado, tanto en métodos técnicos como en la formación que muchas universidades imparten. En la práctica, a pesar de que el principio definitorio de la Documentoscopia sea “todo soporte capaz de albergar un contenido gráfico, sea impreso o manuscrito”, se ha quedado limitado a eso,  los documentos en el aspecto más extendido de la denominación: los documentos, sin más. Y esto genera mucha confusión, tanto a los clientes como a los abogados.

El problema de la documentoscopia es dónde empieza y dónde termina su campo de acción.

Las falsificaciones del papel-moneda, a pesar de ser muy mediáticas, están francamente a la baja en el universo falsario, en Europa por lo menos. En cambio, las migraciones humanas, obligadas por múltiples motivos,  están provocando un aumento de la necesidad de  falsificar documentos de identidad y procedencia, y es una de las razones de la gran  importancia que tiene la formación e investigación de la documentoscopia, dirigidos a las FCSE. Antes se falsificaban más títulos universitarios, pero últimamente, debido a esos oportunos y “ecológicos” ahorros de costes, cada vez se entregan más en formato electrónico. No obstante, se siguen comprando títulos falsos. Y esto es lo que nos viene a la mente. Poco más.

Lo que la sociedad generalmente no conoce en su dimensión real es que estamos sufriendo una peligrosa epidemia de falsificación a nivel mundial. Y va al alza. Empezando por los rodamientos industriales. Este caso concreto está generando miles de  millones de euros en perdidas  y, lo que es peor, ya  han provocado cientos de fallecimientos  en accidentes por toda Europa debido a la rotura sorpresiva  de maquinaria industrial, camiones e incluso accidentes aéreos en Noruega con el resultado de muerte de todos los pasajeros. Los productores europeos de rodamientos han declarado la guerra a las falsificaciones de primeras marcas de procedencia china que entran sin ningún tipo de control de calidad y que están provocando estos problemas de seguridad. La Asociación Mundial de Rodamientos (World Bearing Association, WBA), actualmente está desarrollando una campaña de información contra las falsificaciones a nivel mundial (www.stopfakebearings.com). Entre sus medidas quisiera destacar la impresión de embalajes de seguridad para todos sus productos.

Los fabricantes de perfumes también están en el mismo cruce de caminos y han optado por elaborados embalajes con múltiples sistemas de impresión. Lo cierto es que lo han integrado bien en el diseño y no se nota su razón de ser. Barnices volumen, troqueles, huellas en seco, impresión en varios colores…  A pesar de todo, se pierden 1000 millones de euros al año solo en España y 50.000 puestos de trabajo, según STANPA, Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética. Incluso un agente de la Guardia Civil muestra sorpresa durante  uno de los reportajes televisivos de un canal generalista que estudiaba el tema  “Me he quedado sorprendido de lo bien hechas que estaban las falsificaciones”.  Los cartuchos de impresora, donde lo que primero reproducen es el embalaje. Las cajas de medicamentos, metódicamente falsificadas.  Reproducciones litográficas y grabados falsos de artistas como Pablo Picasso, Marc Chagall, Antoni Tàpies, Salvador Dalí  y Miquel Barceló, de época o contemporáneas, falsas. Falsificación de camisetas de fútbol, práctica que está tan extendida que mensualmente se incautan de miles de unidades en las fronteras de la Unión Europea. Muchas veces son de una calidad tan alta que se “cuelan” como originales, con altos precios y márgenes importantes para los falsificadores. Este problema se ha extendido a todo tipo de equipamientos deportivos. Y esto está sucediendo con complementos y merchandising: bolsos, fundas de móvil, tazas, etc. Desde Mafalda a Star Wars se falsifica de manera sistemática. Y todo esto está impreso. Y todo se está falsificando y está provocando en el mejor de los casos pérdidas millonarias y en el peor, muertes y afecciones de salud muy graves.

Enveses de medicamentos
Los medicamentos son unos de los productos más falsificados, con el peligro para la salud que eso provoca. La primera línea de detección es el envase. (Imagen de trabajos propios de socios de la AEICF)

La Documentoscopia por sí misma no es capaz de afrontar este problema generalizado de falsificación creciente.  Sufre de una extraña endogamia profesional, quizá resultante de la forma errónea en que se está impartiendo esta formación en las universidades, con incomprensibles   limitaciones que parece que se ha autoimpuesto a sí misma. Analizando casi siempre billetes de 20 euros, enmiendas, firmas y algún DNI y obviando técnicas como la comparación de color mediante espectrodensitómetros. Cabría destacar en este campo el proyecto científico de José Pereira, también miembro de la AEICF, en el que analiza tintas por el método de respuesta de la frecuencia en nanómetros mediante el uso de herramientas de análisis espectral.

En mi opinión no  veo capacidad a la actual oferta formativa en esta materia para asumir la elevada especialización que resulta imprescindible para que los peritos puedan resolver satisfactoriamente los casos actuales de fraude. Si a este problema formativo le añadimos el complejo sistema legal español respecto a la prueba pericial,  el  labyrinthus  peritiae ( Joan Picó i Junoy)  y  entramos con periciales mal ejecutas o como mínimo no todo lo sólidas que debiera en el sistema, corremos serios riesgos de impugnación en una contradicción posterior o, directamente, la no valoración de la prueba.

Una propuesta formal que podría subsanar esto a corto plazo: acudir a peritos en Artes Gráficas con conocimientos en Documentoscopia. Medida que necesitaría a medio y largo, ampliar la materia a estudiar en los máster universitarios con el fin de darle una dimensión rigurosa y científica a esta disciplina forense.

Desde Mafalda a Star Wars se falsifica de manera sistemática. Y todo esto está impreso.

No entraré en detalle sobre la complejidad de la materia, ya que para ser un buen especialista en Artes Gráficas en la actualidad es necesario un curso de técnico superior reglado de dos años de duración, 2000 horas en créditos. Y sumar años de experiencia en el sector. Si añadimos a la combinación un Experto de Documentoscopia y/o Grafística con un mínimo de 20 o más ECTS, el tiempo de formación para que un perito sea solvente en sus conclusiones es mucho más elevado que los cursos que se están impartiendo en la actualidad.  ¿En qué deja todo esto el nivel de los peritos que lo están haciendo ahora? ¿Son capaces de distinguir una impresión en huecograbado en HD de ocho colores de una en flexografía de diez colores en FM? Porque si hablamos de embalajes industriales es de eso de lo que hay que opinar. O de un transfer o una serigrafía, en cuestión textil.

Todo esto lo tenemos presente en nuestra asociación. Y por ello, buscamos coordinar equipos multidisciplinares para cubrir todas las facetas en los trabajos actuales en el campo pericial. Por supuesto, en la AEICF, Asociación Española de Imagen Científica y Forense, todos los asociados cuentan con licenciaturas o formación superior en la materia a peritar, máster y/o expertos universitarios y, tal vez lo que es más importante, son profesionales en activo en sus respectivas profesiones con lo que el reciclaje de conocimientos es constante.  No es la solución a todo este déficit formativo del que adolece el sistema, como es evidente, pero bueno, nuestro granito de arena ya habremos aportado y estamos seguros que después vendrán otros. Porque lo que buscamos es dignificar esta profesión y, por supuesto, ofrecer un buen servicio a nuestro cliente. La AEICF, como siempre me gusta anotar, tiene en su ADN la mejora constante y también la búsqueda de la búsqueda de soluciones sencillas para interesados en nuestro trabajo.  También cuenta con cobertura, nacional y laboratorios de análisis biológicos y de imagen en Madrid.

Iván Rodríguez Cortés

Socio de de la AEICF y perito en documentoscopia, grafística  y artes gráficas.